lunes, julio 10

El Mundial del orgullo gay (reprimido)

SOCIEDAD

Recién ahora, mirando en ese típico estado de distracción visionaria las imágenes de esta final del mundo, descubro que el Mundial es una celebración encubierta de la homosexualidad masculina. Y no sólo el Mundial: el fútbol siempre ha funcionado como una excusa perfecta que les permite a los hombres ejercer formas sutiles de homosexualidad (como pasarse una hora y media mirando a otros hombres correr, disfrutando de la compañía, la complicidad y los abrazos de otros hombres desconocidos en la tribuna) encubiertas bajo el concepto de "la pasión por el fútbol" o, más explícitamente, "la pasión por la pelota".

Seguramente todos los deportes tienen un gran componente de homosexualidad, ya que los equipos suelen ser, precisamente, integrados por personas del mismo sexo. Sin embargo, en el caso del fútbol este componente suele ser mucho más evidente, lo cual se comprueba con los siguientes detalles:

- la cantidad de culos que toca o palmea cada jugador (incluido el director técnico) durante el partido.

- las caricias y toqueteos en todas partes del cuerpo entre todos los jugadores del mismo equipo y contrarios.

- el aspecto de breve orgía que tiene la celebración de cada gol.

- el hecho de que casi todos los directores técnicos tengan aspecto de pederastas.

- las escenas dramáticas de dolor y angusita que hacen los jugadores cuando se lastiman o cuando fingen que se lastiman.

- un campeonato es, también, una competencia entre los directores técnicos, adultos y experimentados, que exhiben ante el mundo su habilidad en el manejo y conducción de sus mancebos.

- ninguna mujer participa ni como jugadora, ni como directora técnica ni como entrenadora: el fútbol es un asunto estrictamente de hombres. Si bien se admiten mujeres como espectadoras, el interés de éstas es muy inferior al de los hombres en promedio, quizás porque la atención de ellos (tanto jugadores como espectadores) se encuentra dirigida hacia ellos mismos.

- la copa del mundo parece un gigantesco pene de oro en erección, con el prepucio tirante, que los jugadores se quitan de las manos para besarle la punta.

Todo esto no significa que todo aquel al que le guste el fútbol sea completamente homosexual, pero al menos deberá admitir que un poco sí.

1 comentario:

César dijo...

tienes toda la razón