lunes, septiembre 5

Elogio del no-hacer

AUTOAYUDA

Al contar el individuo con dos lados, toda vez que se enfrenta a una cosa le tiene que dar la espalda a otra. Así nadie puede ser valiente porque al poco rato de avanzar habrá quedado claro que huyó del lugar en donde estaba.

Teniendo en cuenta este entuerto natural, algunas corrientes de budismo proponen que el mayor acto de dominio de sí mismo que puede realizar un hombre "iluminado" consiste en resistirse a cada uno de los impulsos que lo dominan hasta llegar a ser capaz de no hacer absolutamente nada (hono oh, so kono - observar en vez de reaccionar). Por supuesto que si no se es un iluminado, esa misma virtud sería un acto de vagancia e irresponsabilidad.

Dicen que cuando el Gran Espíritu vio que Buda había alcanzado la iluminación, se dijo: "ahora este idiota va a hacer la misma estupidez que Jesús y que los Testigos de Jehová de ponerse a molestar a todos con predicamentos que se convertirán en dogmas", pero el Buda se dio cuenta a tiempo y no hizo nada.

Aquel que ha visto aunque no sea más que por un instante el increíble espanto de la condición humana y la viviente en general, comprende que cada acontecimiento obedece a un orden de cosas muy superior (que no siempre es justo desde una perspectiva individual) y que la verdadera salida de este juego no consiste en actuar en uno u otro bando sino, precisamente, en dejar de participar en todos los juegos que no hayamos elegido por nuestra propia voluntad: el mundo seguirá su rumbo de cualquier forma, pero nosotros seremos libres.

Por eso, si usted señora siente que hace demasiadas cosas en su hogar y que su marido y sus hijos no la apoyan lo que deberían, sepa que el problema es suyo: usted descarga la responsabilidad de evolucionar en la supuesta virtud de ocuparse de su casa. Déje todo como está, no lave más un plato, y que se arreglen, y opcúpese de usted.

Lo mismo usted señor en su empresa donde no es lo suficientemente reconocido, o usted escritor o artista que le pasa lo mismo. No haga más nada, no trabaje, no escriba, no produzca obras de arte: sólo permítase crecer y aprender un poco más.

Paulo Méndez, self-helper

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ah, entonces, ¿si ves a alguien que se muere al lado tuyo no tendrías que ayudarlo? ¿no es un poco egoísta eso?

explorador54 dijo...

Primero: ¿a quién se le ocurre irse a morir justo al lado de un monje que había decidido no hacer nada?

Segundo: luego de un instante inicial de meditación, el monje seguramente ayudaría al moribundo. En cualquier caso, será una decisión del monje, y no de un dogma que le diga cómo actuar.

Tercero: el no-hacer carece de sentido racional. Los resultados se obtienen con su práctica, no con su discusión.

Cuarto: nada es egoísta si se hace por el bien de la humanidad.

PM